Cholera in Cuba
We run various sites in defense of human rights and need support in paying for servers. Thank you.
Translate

Las ‘cantinas’, comedores para viejitos

Las ‘cantinas’, comedores para viejitos
ADRIANA ZAMORA | La Habana | 3 Oct 2015 – 7:29 am.

Son responsabilidad de las autoridades municipales y atienden a ancianos
y familias de muy bajos recursos. ‘La demanda es bastante grande’, dice
un trabajador.

Sobre la puerta de entrada un cartel con letras rojas: Sistema de
Atención a la Familia. Dentro, un televisor Panda encendido con dos
ancianos como espectadores. En una de las mesas de hierro destartaladas,
otros cuatro ancianos juegan un dominó silencioso.

Todos están vestidos con ropas de mucho uso. Algunos con camisas de
milicianos y pantalones verde olivo. Muchos están mal peinados y llevan
objetos raros: una lata que nadie sabe para que sirve, un palo para
remendar la pata de alguna cama, una jaba llena de bolsas de naylon.

El comedor parece desolado aunque lleno de gente que va y viene con la
misma actitud de los comensales. Todo parece gastado y sucio, desde el
suelo de granito hasta el mobiliario. En una pared, la tablilla que
anuncia el menú del día: arroz, frijoles y huevo hervido.

Los comedores como este son conocidos popularmente como “la cantina” o
“el comedor de los viejitos” y son responsabilidad del Poder Popular de
cada municipio.

Un gastronómico que lleva diez años trabajando en uno de ellos explica
que “son para ancianos de bajos recursos, que no pueden pagarse la
alimentación con sus propios ingresos”; aunque en el “comedor” del
municipio Cerro hay más de una familia que ha podido acceder por otras
situaciones sociales.

“Aquí les damos alimentos por precios muy bajos. Hacemos almuerzo y
comida. La demanda es bastante grande”, añade el gastronómico.

Alberto Pérez, un hombre de 75 años de edad logró que el trabajador
social que “lo atiende” le gestionara una pensión de 45 pesos a él y a
su hijo con síndrome de Down. Con ese mismo dinero pagaran el comedor.

“Y seguimos en las mismas —comenta Alberto—, viviendo de la basura.
Parece una burla más que una ayuda. Aunque le estoy muy agradecido al
trabajador social porque (el comedor) no nos tocaba y el insistió hasta
que lo logró”.

La calidad de los alimentos es un punto conflictivo, pues es consenso
general que “la comida es mala y poca”. Sin embargo, el único viejito
beneficiado que quiso hablar dice que en su casa “comería peor”.

“Mi pensión no me alcanza ni para la mitad de lo que como aquí”, añade.

Las “cantinas” no escapan de los rumores de “robos”, práctica común en
toda Cuba. Pero el gastronómico asegura que en su comedor trata “de
elaborar los alimentos lo mejor posible”.

“Es el Poder Popular quien los manda y la calidad de la materia prima
depende de ellos. Yo me esfuerzo con lo que tengo”, afirma.

Sin duda, las “cantinas” significan una ayuda para muchos y la
supervivencia para otros. En un país donde la población envejece a pasos
acelerados, el Gobierno paga a los jubilados retiros irrisorios y los
que no están pensionados y no tienen familia nadie sabe cómo sobreviven.

Para acceder a los servicios de un comedor del Sistema de Atención a la
Familia hay que seguir un proceso riguroso.

“Lo primero es ver al trabajador social del área para que evalúe el
caso. Hay que indagar los ingresos que tiene el anciano y si tiene hijos
porque, si los tiene, son ellos los que deben ocuparse, no nos toca a
nosotros”, explica Aleida, funcionaria de atención a la población en el
Poder Popular de Habana del Este.

Interrogada sobre lo que pasa si los hijos no quieren responsabilizarse,
se encoge de hombros.

Por suerte, muchos trabajadores sociales se solidarizan y buscan la
manera de beneficiar a personas que no cumplen los requisitos estrictos.

Los trabajadores de los comedores también suelen ser cooperativos. Hace
unos días, la “cantina” situada en Línea y 18, Vedado, fue cerrada por
funcionarios de Higiene y Epidemiología a causa de un caso de cólera
detectado entre los comensales.

La mujer afectada no era de los “censados” en el comedor. Se trataba de
un caso de solidaridad: los trabajadores le permitieron comer allí
porque no tenía dinero para nada más.

Según cree el gastronómico, los responsables del comedor de Línea y 18
deben haber recibido una reprimenda del Poder Popular. “Se supone que
para comer aquí tienes que estar censado. Pero, la verdad, yo también le
hubiese servido un plato de comida”.

“La mayoría de los que llevamos años trabajando en esto no tenemos
corazón para decirle que no a alguien que lo necesite. No importa lo que
digan los que trabajan detrás de un buró. Ellos no viven lo que vivimos
nosotros todos los días”, concluye.

Source: Las ‘cantinas’, comedores para viejitos | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1443806905_17278.html

Tags: , , ,

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *