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Esperando… a ver qué pasa

Esperando… a ver qué pasa
El inmovilismo en Cuba, más sólido que nunca
Eugenio Yáñez | 22/10/2015 1:46 pm

Si algo avanza en Cuba, además del marabú, es el inmovilismo.
Cada día son más los visitantes extranjeros, y entre ellos muchísimos
americanos, que van a Cuba con la intención de explorar tanto
evoluciones positivas como potenciales oportunidades de negocios, y al
dejar la Isla están más confundidos que nunca, porque ningún funcionario
del régimen es capaz de concretar nada ni de mostrar posibilidades
reales de avanzar, ya que todos dicen estar a la espera del
levantamiento del embargo, como si se tratara de algo inminente. Por
tanto, el régimen estaría inmovilizado por culpa “del bloqueo”.
Sea el presidente de Francia, la secretaria de Comercio de Estados
Unidos, el canciller español, todos tratan de encontrar la punta del
ovillo que permitiría avanzar por el laberinto de regulaciones,
disposiciones y expectativas desmesuradas (o minimizadas), pero no
logran encontrarlo. No es que los cubanos mantengan en secreto ese
ovillo que permitiría escapar del Minotauro, sino que aparentemente no
lo tienen, y algunos ni siquiera saben que exista algo así. Cuando para
oír hablar del futuro cubano hay que entrevistar al obeso fotógrafo Alex
Castro, hijo de Quien Tú Sabes, está claro que las perspectivas son
grises y con pespuntes negros.
Las noticias sobre el estancamiento del régimen son más elocuentes cada
día. El supuesto socialismo próspero y sustentable brilla por su
ausencia: falta de liquidez manifestada en significativa reducción de
importaciones de alimentos, y la producción agropecuaria nacional crece
mucho más en las estadísticas oficiales que en los mercados; agobiante
sequía que reduce áreas de siembra y rendimientos de cultivos;
decrecimiento de la masa ganadera por muerte de hambre y sed de muchos
animales y por mal manejo de los mismos en áreas estatales; crisis
demográfica endémica, con una proporción creciente de cubanos de la
tercera edad, mientras infinidad de jóvenes y personas en edad laboral
tienen como objetivo principal de sus vidas emigrar, a donde sea y como
sea; epidemias de dengue y cólera que surgen continuamente sin que se
eliminen definitivamente, como si se tratara de África; salarios
estatales con cada vez menos poder adquisitivo; bombo y platillo con la
ley de inversiones extranjeras y la Zona de Desarrollo de Mariel, pero
pocos inversionistas arriesgan su dinero en un país donde los
condicionamientos legales no son transparentes y el poder judicial no es
independiente; doble moneda lastrando el funcionamiento de la economía y
afectando los bolsillos de los cubanos y la credibilidad del régimen,
mientras la solución del problema no pasa de rumores y especulaciones
hasta el momento; faltando menos de seis meses para la celebración del
congreso del partido comunista, que se supone sea, según la camarilla
dirigente, la reunión más importante del país, casi no se habla del tema
en la prensa controlada por la dictadura ni se respira el ambiente
propagandístico que existía en anteriores ocasiones al aproximarse la
fecha del cónclave partidista. Dicen las malas lenguas que los más
retrógrados, que no acaban de aceptar las nuevas realidades surgidas
después del 17 de diciembre, quisieran aplazar el congreso, mientras los
que favorecen cambios insisten en celebrarlo como fue convocado, en
abril de 2016.
Mientras tanto, ¿a qué se dedica, por ejemplo, el periódico Granma? Ante
todo, a desinformar. Publica que el conjunto Buena Vista Social Club
actuó en la Casa Blanca y que sus músicos se robaron los aplausos de los
cerca de 400 asistentes, incluyendo al presidente Barack Obama, lo cual
es falso: Obama no estuvo presente en la actuación, aunque sí los saludó
personalmente. “Pequeños detalles” que el órgano del partido comunista
cubano pasa por alto.
Además de desinformar, como de costumbre, otra tarea del libelo
comunista es falsificar la historia a conveniencia del régimen, para lo
que está publicando una serie de artículos de investigadores de un
centro de investigaciones históricas de la Seguridad del Estado. En uno
de los más recientes, sobre la Lucha Contra Bandidos (ya el título
denota la intención) afirma de hecho, escandalosamente, que todos y cada
uno de los alzados contra el régimen desde 1959 eran “terroristas” y se
dedicaban sistemáticamente a asesinar hombres, mujeres, niños y
ancianos. Al mismo tiempo, silencia que buena parte de los alzados
fueron combatientes del Ejército Rebelde o humildes campesinos cubanos.
O que miles de familias del Escambray fueron sacadas a la fuerza de
donde vivieron y trabajaron por generaciones, y deportadas a lejanos
pueblos al occidente de Pinar del Río, para cortar a los alzados fuentes
de apoyo y suministros que esas familias les ofrecían. Ya los comisarios
políticos y militantes “duros” en el país tienen tela por donde cortar y
leyendas que divulgar para construir una historia que ni es ni puede ser.
Para más escándalo, se constituyó un grupo para promover la libertad de
la espía Ana Belén Montes, que cumple 25 años de cárcel en una prisión
de alta seguridad en Estados Unidos por pasar al régimen sensibles
informaciones que obtenía en la Agencia de Inteligencia del Pentágono,
donde trabajaba. Es la espía al servicio de la dictadura que más daño ha
hecho a EEUU. Algunas de sus informaciones costaron la vida a americanos
emplazados en América Central para combatir las guerrillas apoyadas por
los Castro. No recibió pena de muerte al declararse culpable y cantar
más que un canario en celo, por lo que La Habana la ignoró hasta ahora.
Pero hay que seguir alborotando. Y el pretexto que se comienza a
enarbolar es que esta señora no era realmente espía, sino alguien con la
noble tarea de evitar un enfrentamiento entre ambos países, avisando de
posibles planes del guerrerista EEUU contra la pacífica Cuba. Surge así
una nueva tarea para agentes de influencia y sirvientes del régimen que
decidieron que otras tierras del mundo reclamaban el concurso de sus
modestos esfuerzos.
Es de esperar que los quintacolumnistas del régimen en el exterior
comiencen de inmediato su campañita para reclamar a Obama perdón
presidencial para esta dama, detenida en 2001, lo que parece excesivo a
los jenízaros de la dictadura. Huber Matos, comandante de la Sierra
Maestra, cumplió 20 años, hasta el último día, y Mario Chanes de Armas,
asaltante del Moncada y expedicionario del Granma, cumplió 30, también
hasta el último día, ambos en infernales prisiones entre maltratos y
abusos, aunque ninguno de los dos era espía ni conspiró contra el
castrismo o provocó muertes de cubanos. No importa: los
quintacolumnistas intentarán en los próximos meses ignorar esas
verdades, exaltar el espionaje y la traición a la patria como virtudes
cuando son “contra el imperialismo”, y destacar bondades y ternuras de
una espía capturada in fraganti, mientras continuarán desacreditando a
quienes se enfrenten a la dictadura.
En eso veremos, en EEUU y todo el mundo, a académicos “liberales”,
intelectualoides envidiosos, jenízaros de poca monta, y miserables
sirvientes de la dictadura más larga y sanguinaria de América.
Mientras el régimen sigue esperando… a ver qué pasa.

Source: Esperando… a ver qué pasa – Artículos – Cuba – Cuba Encuentro –
www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/esperando-a-ver-que-pasa-323894

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