Cholera in Cuba
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Cuba sin termómetros

Cuba sin termómetros
LUZ ESCOBAR, La Habana | Octubre 25, 2015

Quedan pocas abuelas que con solo poner su mano en la frente del nieto
pueden saber si pasa por un estado febril. Con la llegada masiva a los
hogares de los termómetros para medir la temperatura corporal, se ha
perdido ese don tan peculiar. Ahora resulta imprescindible contar con
ese pequeño artilugio de mercurio o baterías, que sin embargo lleva años
de desabastecimiento y ausencia en las farmacias cubanas.

María Esther es una abuela moderna: “Yo crecí con termómetro y teléfono
en casa como algo normal”, dice con el orgullo de sentirse una mujer
nacida en el siglo XX. La semana pasada se quedó a cargo de sus dos
nietas, y la pequeña comenzó a mostrar síntomas de una gripe. Horas de
llamadas a tiendas, farmacias y dispensarios la hicieron chocar con la
dura realidad: no hay termómetros a la venta en La Habana.

Preguntar en las farmacias de la capital cubana por ese adminículo de
vidrio y azogue se asemeja a indagar por un objeto llegado del espacio
exterior. Caras de asombro y risas, son las respuestas de las empleadas
si algún cliente va en busca de termómetros. En el dispensario de la
esquina de las calles Concordia y Campanario, en Centro Habana, una
dependiente le asegura categórica a un frustrado comprador: “Hace años
que aquí no tenemos eso”, como quien reporta el último avistamiento de
una especie en extinción.

El cliente, antes de marcharse resignado, aprovecha para cuestionar a
“esta potencia médica, que manda médicos a combatir el ébola… pero no
tiene termómetros para medir una simple fiebre”. Otros usuarios
alrededor asienten y callan. Hace apenas una semana la televisión
oficial ha confirmado en un extenso reportaje el desabastecimiento de
medicamentos por el que atraviesa el país.

Según declaró la jefa del Departamento de Operaciones de BioCubafarma,
Bárbara Olivera, unos 60 medicamentos pertenecientes al “cuadro básico
de salud”, principalmente los utilizados en el tratamiento del cáncer,
desaparecieron de las farmacias nacionales. Se debe a “los atrasos
productivos acumulados desde el año 2014″, aseguró la funcionaria.

La pérdida de algunos proveedores extranjeros de materias primas y el
desvío de recursos fueron otras de las causas señaladas para el
desabastecimiento. En Cuba no se fabrican termómetros. Se importan desde
China y son de mercurio, a pesar de que muchos países prohíben su uso.
En la zona europea no se pueden comercializar desde 2007, aunque en
España sólo fue a partir de abril de 2009.

La prensa nacional dedicó duras críticas a la situación de los fármacos,
pero no dijo una palabra sobre otros productos como esparadrapo, vendas
elásticas o tiras adhesivas sanitarias, conocidas popularmente como
curitas. La población cubana está tan acostumbrada a tales ausencias que
apenas se escuchan ya quejas sobre lo difícil de adquirir algo tan
sencillo como gasa, jeringas, algodón o torundas.

Muchos resuelven el problema pidiendo a sus familiares en el extranjero
que les envíen un termómetro. “En casa, hace un par de años, tuvimos uno
que nos mandó una prima del Norte, pero estaba en grados Fahrenheit”,
cuenta Lourdes, de 51 años. “Nunca aprendimos a convertir en grados
Celsius pero sabíamos que, si pasaba de 100º, ya era fiebre, pero ahora
no hemos podido usarlo más por falta de baterías”.

Ni siquiera se encuentra fácilmente en las farmacias internacionales,
limpias, surtidas y con aire acondicionado, donde todo se vende en pesos
convertibles. Cuando aparecen, el precio oscila entre seis y diez CUC,
según el fabricante, para termómetros sofisticados y digitales. En las
farmacias de moneda nacional, las unidades con mercurio se venden por
tres pesos cubanos.

Sin embargo, tener moneda dura no garantiza nada. En la unidad en
divisas Casa Bella, ubicada en la barriada de Miramar, la servicial
empleada aclara que no tienen termómetros desde hace meses y contesta a
quien pregunta que “no se tome el trabajo de llamar a otras, porque no
hay en ninguna farmacia”. Detrás de ella un cartel anuncia “un servicio
de excelencia”.

Una respuesta similar reciben los clientes de las farmacias turísticas
Taquechel y Sarrá, ubicadas en el casco histórico de La Habana. “Mucha
restauración, pero pocas medicinas”, sentencia con acritud una anciana
que ha llegado para comprar pastillas contra la acidez estomacal y se ha
quedado “pasmada” por los precios.

La capital vive sólo una parte del problema. En junio de 2014 en la
provincia de Granma, la crisis de termómetros llegó al punto de que
faltaban incluso en los departamentos de urgencias de la red
hospitalaria. Sin embargo, los pobladores de esa provincia podían
comprarlos en la bolsa negra por un precio de 10 pesos cubanos. Una
situación similar ocurría en Santa Clara, donde algunos dependientes de
farmacias llegaron a asegurar que por sus mostradores no pasaba ese
producto desde hacía más de veinte años.

Ahora el desabastecimiento se ha extendido a todas las provincias del
país, según pudo confirmar este diario. En Pinar del Río una empleada
señaló que en ocasiones se podían encontrar los termómetros digitales en
una entidad del ministerio de Salud Pública que ella identificó como
“efectos médicos” por un precio cercano a los 100 pesos cubanos. Pero
“hace rato que no hay”, agregó.

El problema se mantiene seis meses después de que el viceministro de
Salud Pública, Alfredo González, asegurara a la prensa oficial que los
cubanos podrían este año comprar “con mayor facilidad” este tipo de
productos. Incluso, el propio Roberto Morales, ministro del sector,
declaró que se estaban dando los primeros pasos, aunque no se podrá
cubrir toda la demanda para el año en curso.

Source: Cuba sin termómetros –
www.14ymedio.com/reportajes/Cuba-termometros_0_1877212261.html

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