Cholera in Cuba
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Cuba – la impotencia médica 02-2015

Cuba: la impotencia médica
Mientras el gobierno exporta miles de médicos, regresan viejas
enfermedades como dengue, tuberculosis, tos ferina, chikungunya, cólera,
y aparecen enfermedades exóticas nunca vistas en la Isla
miércoles, febrero 18, 2015 | Miriam Celaya

LA HABANA, Cuba. — A lo largo de varios días Maritza creyó que la
persistente tos de su hijo de cuatro años respondía a un estado gripal
combinado con su alergia crónica. La crisis había comenzado con fiebre y
algunos episodios de tos seca, que se habían incrementado con el paso de
los días, incluso cuando ya la fiebre había desaparecido. El diagnóstico
de su pediatra había confirmado sus sospechas: Alain sufría de “una
virosis”, así que el tratamiento a seguir era observación, abundantes
líquidos, algún expectorante y antihistamínicos.

Pero pasadas dos semanas la tos se volvió tan fuerte y frecuente que
Maritza debió acudir a la consulta del hospital pediátrico de Centro
Habana para que a su hijo –ya cianótico y con espasmos respiratorios– le
aplicaran oxígeno. Allí, casi por casualidad, una doctora experimentada
que escuchó toser al niño se interesó por el caso y, tras un examen más
detallado del pequeño le diagnosticó tos ferina, una enfermedad de la
que Maritza nunca había escuchado antes y contra la cual –al menos en
teoría– están protegidos todos los niños cubanos gracias a los programas
de vacunación subsidiados del sistema nacional de salud. Más aún, según
los registros estadísticos oficiales, la tos ferina fue erradicada de
Cuba muchos años atrás.

Gracias a la providencial presencia de aquella doctora, Alain recibió un
tratamiento con los antibióticos correspondientes y también, por consejo
de esta profesional, Maritza pidió a un familiar residente el extranjero
que le enviase con urgencia otro medicamento para calmar las crisis de
tos, supositorios de coqueluche, de los que no hay existencias en Cuba.

Ahora Alain se está recuperando, pero el proceso de convalecencia podrá
tardar hasta tres meses o más. Maritza ha superado la angustia, pero se
pregunta cuántos niños estarán en el mismo caso, teniendo en cuenta que
se trata de una enfermedad altamente infecciosa que está circulando por
la Isla sin que las autoridades sanitarias hayan lanzado la alarma. De
hecho, ahora ella conoce que en los últimos años se ha estado
produciendo una tendencia al incremento de la tos ferina, no solo entre
la población infantil, sino también entre los adultos.

La falta de información en los medios oficiales hace que la población no
tenga una clara percepción del riesgo, y convierte en papel mojado el
artículo 50 de la Constitución de la República de Cuba, que establece el
derecho de todos los cubanos a la atención médica y a la protección de
su salud, a la vez que señala al Estado como garante de ese derecho.

Regresión en el tiempo

Dengue, tuberculosis, tos ferina, chikungunya, cólera… Con el regreso de
viejas enfermedades, la introducción de otras que antes no existían en
la Isla, y la carencia de medicamentos eficaces, diríase que Cuba ha
retrocedido al siglo XIX. Sin embargo, el sistema nacional de salud
sigue siendo un referente de prestigio para los organismos
internacionales, en particular desde que la prestación de servicios
médicos cubanos en el extranjero se convirtió, a la vez que en la más
importante fuente de ingresos de capital para el gobierno, en una
poderosa herramienta política, toda vez que le permite exhibir como
ejemplo de solidaridad y altruismo lo que en realidad es una mal
disimulada forma de esclavitud moderna.

Así, mientras el gobierno exporta los servicios de decenas de miles de
profesionales de la medicina, en detrimento de la atención a los propios
cubanos y exponiendo a éstos al contagio de múltiples enfermedades
importadas, la burocracia institucional de los organismos
internacionales se congratula de poder contar con todo un ejército de
galenos movilizados por el régimen para enfrentar epidemias y otras
patologías. El gobierno de ninguna nación medianamente democrática
tendría tal posibilidad de reclutar médicos cual si se tratase de
mercenarios.

Lo cierto es que en la actualidad Cuba cuenta con dos sistemas
contrapuestos: uno de “salud”, que solo existe en teoría y hoy
constituye un penoso remedo de lo que un día fue; y otro de
“insalubridad”, mucho más eficiente, refrendado en una infraestructura
hospitalaria y de servicios completamente calamitosa, y en la afluencia
permanente de enfermedades exóticas, importadas por nuestros galenos
desde los más infectos rincones del planeta, dado que ni siquiera se
cumple un riguroso plan de cuarentena y control de riesgos de infección
cuando éstos retornan al país.

Todo esto en una nación que a finales de los años 50’ del pasado siglo
destacaba entre los primeros lugares en términos de atención médica a
nivel regional y mundial, contando con una respetable red hospitalaria,
además de clínicas mutualistas, casas de socorro, hospitales maternos y
otros servicios de medicina, tanto gratuitos como privados.

A este paso, lo más probable es que cuando finalmente sucumba el
castrismo haya que solicitar los servicios urgentes de la propia
Organización Mundial de la Salud y de la Cruz Roja Internacional, para
enfrentar la crisis de salud de los cubanos, tal como ocurrió durante la
ocupación estadounidense al finalizar la guerra de independencia, en
1898 y cuyo concurso sentó las bases del que durante la República
llegaría a ser uno de los más envidiables sistemas de salud de su tiempo.

Source: Cuba: la impotencia médica | Cubanet –
http://www.cubanet.org/opiniones/cuba-la-impotencia-medica/

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