Cholera in Cuba
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Ebola como política

Ebola como política
Posted on 6 noviembre, 2014
Por Carlos Cabrera Pérez

El tardocastrismo sigue preso de su ambivalencia política, como acaba de
ocurrir con la ¿iniciativa provincial? de identificar las viviendas de
los médicos y enfermeras cubanas que combaten el ébola, con la frase
“Héroes de nuestra época”; en un intento pueril de presentar una lógica
operación mercantil y política en un gesto heroico.

Siguiendo la cuerda propagandística, el diario Granma anunció este
jueves “un especial reconocimiento” que se se tributará en todo el país
a los integrantes de las tres brigadas del contingente médico cubano
durante la jornada de homenaje a los trabajadores de la salud, prevista
del 8 de noviembre al 3 de diciembre próximos.

Cuba cobra por sus servicios médicos al mundo, y es justo y sensato que
así sea porque -entre otros inconvenientes- cuando un número de
profesionales es desplazado a África, Asia y América Latina, se
resienten la atención a los cubanos en la red de asistencia primaria y
en algunas especialidades.

Retribución establecida

La economía isleña no está para dispendios, como acaba de demostrar la
supresión de becas a estudiantes hondureños y como es palpable en el día
a día de un país pobre y con enfermedades endémicas, como el dengue, y
epidémicas, como el cólera y la fiebre Chikungunya.

En el caso de la brigada médica que ha viajado a África a atender a los
infectados de Ébola, el propio gobierno estableció una retribución de
$8,000 dólares mensuales, y la entrega de un vivienda y un vehículo a
los que regresen sanos y salvos. Los que enfermen y mueran serán
enterrados en tierra africana, como ya ocurrió con el contable de la
brigada, el economista espirituano Jorge Juan Guerra Rodríguez.

Ignoramos cuánto cobra Cuba a la OMS y demás pagadores de la operación
humanitaria por los servicios médicos de calidad que prestan sus
profesionales en una operación mercantil, que se rige por las reglas del
mercado.

El gobierno norteamericano ha reconocido y elogiado el gesto del
gobierno cubano, circunstancia que aprovechó Fidel Castro para ofrecer
ayuda a Washington para combatir la epidemia, como ya hizo cuando el
huracán Katrina. La jugada es tan simplista como ineficaz, pues Estados
Unidos no necesita de ayuda, porque dispone incluso de riqueza para
doblar el sueldo a los profesionales cubanos.

Estamos ante el eterno doble juego del castrismo: cobro, pero prefiero
destacar el lado humano de la acción, e intento hacer política con la
solidaridad e intento sacudir algo la modorra interna, más pendiente de
la eliminación de la doble moneda y la tasa de cambio en el nuevo
esquema monetario que de nuevos héroes en un borde delantero ficticio,
que se cobra a precio de mercado.

Heroicos siempre

Heroicos fueron los oficiales, clases y soldados que combatieron en
Angola, Etiopía, Guinea Bissau, Tanzania, Congo, Argelia y otros países
y que no cobraban por sus servicios.

Heroicos fueron los macheteros y demás trabajadores que dieron los mejor
de sus vidas a un proyecto que los ha hecho más pobres y los ha
condenado a un tiempo muerto que parece eterno. Heroicos fueron los
miembros de las FAR y el MININT, los ex dirigentes del Partido Comunista
y demás entramado del régimen, que malviven ahora de sus pensiones y con
las ayudas que reciben de sus hijos exiliados.

Heroico ha sido un pueblo que ha vivido en la austeridad impuesta por
una bota jesuita, que no solo lo privó de riqueza material, sino que a
muchos envenenó su alma para siempre, haciéndoles creer que el futuro
iba a ser luminoso y que pertenecía por entero al comunismo.

Por respeto a todos ellos, sería deseable que el gobierno se abstuviera
de alharacas insensatas como la que ha pretendido con la brigada médica
que atiende a enfermos de ébola en África, aún cuando todos sus
integrantes -quienes han dado un paso de indiscutible valor y entereza
profesional- hayan elegido participar voluntariamente, sabiendo que
pueden ganar un buen dinero para las circunstancias de la economía
cubana, y hayan decidido arriesgar libremente sus vidas, salvando a
otras, y cobrando por ello.

Las versiones que llegan de La Habana sobre las primeras selecciones
para integrar la avanzada de 256 profesionales cubanos que cumplen
misión en Sierra Leona, Guinea Conakry y Liberia, es que apelaron a
médicos militares y militantes del Partido Comunista, quienes obviamente
conforman la avanzada política de la comunidad médica en la isla.

Un negocio legítimo

En la vida y en la política no todo vale, aunque muchos crean que sí,
por tanto, lo coherente en este caso era haber planteado la operación
como un negocio, haciendo ver además, que los médicos cubanos son -de
momento- los únicos dispuestos a acudir masivamente a atender a los
enfermos de Ébola en África, junto a profesionales de Médicos sin
Fronteras y de otras organizaciones humanitarias y religiosas.

De hecho, algunos de los médicos y enfermeras cubanos están trabajando
en hospitales de campaña suministrados e instalados por agencias del
gobierno norteamericano como la USAID, un gesto que puede indicar el
futuro próximo de las siempre complicadas relaciones bilaterales entre
Washington y La Habana.

Los cubanos saben –con especial dureza a partir de la crisis económica
de los 90 que aún persiste- que el destino de cada ser humano es
responsabilidad individual, pues Cuba no tiene economía para hacer
prósperos a sus ciudadanos.

Por tanto, sorprende y no deja de ser contradictorio que cuando La
Habana celebra una feria comercial para intentar captar inversionistas
extranjeros (que siguen sin aparecer) y cuando una parte de la economía
se ha privatizado porque La Habana no aguanta más, y no por una voluntad
real de cambio, aparezcan ahora estas singulares pintadas en las casas
de los protagonistas de una operación mercantil con trascendencia humana.

Nadando en el suelo

Salvo que la línea predominante en el tardocastrismo sea la creencia
errónea de maquillar la realidad, que siempre es muy tozuda, queriendo
sindicalizar a los nuevos ricos y haciéndoles participar en desfiles del
1 de mayo, hasta que aparezca otro Hugo Chávez, el BIRC o la antigua URSS.

Mientras el régimen insista en bailar la danza de los siete velos, sin
querer enseñar el ombligo, la economía simulará a un nadador sin agua,
que bracea por inercia sobre el duro suelo.

Nada pasaría, si en la Mesa Redonda apareciera el ministro de Salud
Pública, Roberto Morales, diciendo con esta operación del Ébola vamos a
ingresar tanto dinero en las arcas públicas y ese dinero lo destinaremos
a esto, esto y aquello.

La transparencia es esencial ahora y siempre, sobre todo ante un pueblo
noble que sabe leer perfectamente al revés las consignas oficiales, y
que apoyaría sin fisuras que se venda bien el capital humano que creó la
revolución si ese dinero se revirtiera para mejorar la calidad de vida
de los heroicos ciudadanos cubanos, que llevan 55 años en el borde
delantero de las penurias económicas.

Source: Ebola como política | Café Fuerte –
http://cafefuerte.com/cuba/19031-ebola-como-politica/

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