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“Periodismo” y ciencia-ficción

“Periodismo” y ciencia-ficción
Los reporteros de la CNN parecen ser personas crédulas, que aceptan a
pie juntillas todo lo que leen
martes, septiembre 16, 2014 | René Gómez Manzano

LA HABANA, Cuba.- Como soy habanero viejo, el pasado viernes experimenté
cierto alivio. Fue al saber por CubaNet que Sanjay Gupta y Matt Sloane,
colaboradores de la cadena CNN, habían incluido a mi ciudad entre las
diez más saludables del mundo. Esto en compañía de Copenhague, Okinawa,
Montecarlo, Vancouver, Melbourne, Nueva York, Jonkoping (Suecia),
Singapur y Napa (California).

En la capital cubana he padecido durante decenios vivir rodeado de
basura que no siempre es recogida con frecuencia. He escuchado los
llamados insistentes que hacen las mismas autoridades para que hirvamos
el agua corriente, so pena de vernos invadidos de parásitos —en el mejor
de los casos— o de padecer “enfermedades diarreicas agudas”, concepto
eufemístico que incluye un mal que había desaparecido de la Isla desde
el Siglo XIX: el cólera.

Pero no sólo esta última dolencia prolifera hoy. Se ha hecho endémico el
dengue, y ha irrumpido el chikungunya. Por supuesto que la propaganda
oficial hace todo lo posible por silenciarlo. Sobre todo por el mal
efecto que ello causaría de cara al turismo y a la propaganda.

¡Pero llegan dos forasteros y me aseguran que mis paisanos y yo somos
una especie de privilegiados, por residir en uno de los centros urbanos
más sanos del mundo! Por consiguiente, la catástrofe que significa vivir
en un país que afirma haber intentado “construir el socialismo real”
durante más de medio siglo no es tan terrible, después de todo.

Claro, la información inesperada hace surgir dudas y formular
interrogantes. Los dos escribidores incluyen en su relación no sólo
grandes metrópolis —digamos, de un millón de habitantes o más—, sino
también poblaciones más pequeñas. Esta mezcolanza parece poco
equitativa; es como comparar melones con fresas. Pero, además, obliga
(para que la selección sea justa) a que crezca el número de los lugares
visitados. Si no, nos asaltarían fundadas dudas: ¿Por qué escogieron
esos sitios? ¿Cuántas ciudades fueron valoradas en total?

En el caso de La Habana, los periodistas, para hacer su determinación,
tomaron en cuenta —ante todo— las estadísticas que ofrece el régimen
castrista. Por supuesto que nosotros los cubanos, escamados tras
decenios de manipulación noticiosa, escuchamos ese tipo de datos con
grandes prevenciones. Pero los reporteros de la CNN parecen ser personas
crédulas, que aceptan a pie juntillas todo lo que leen.

Tampoco parece importarles la evidente depauperación material de los
servicios de salud, o desconocen que ella existe. En Cuba, a menudo no
resulta posible hacer un simple electrocardiograma o un examen de
ultrasonido. El número de placas asignado a cada médico es limitado, de
modo que no es raro que éste no pueda ordenar un estudio de rayos X, por
haber agotado su cuota del día. También las farmacias están
desabastecidas, y pueden faltar productos elementales como aspirina,
algodón o tintura de yodo.

Los elaboradores de la lista destacan la existencia en Cuba del “Médico
de la Familia”. Al parecer ignoran que, debido —entre otras cosas— a las
decenas de miles de doctores enviados al extranjero, el número de
pacientes que atiende cada uno de los primeros ha crecido de modo
exponencial; a menudo hay que dedicar una mañana para ser atendido.
Resulta frecuente que el servicio lo dé un estudiante de limitados
conocimientos.

Lo más curioso es que, en su reportaje, los colegas de la CNN reconocen
algunas de las duras realidades del servicio de salud pública cubano:
los médicos que reciben salarios de miseria, cosa que obliga a muchos a
realizar trabajos adicionales no calificados; el intercambio de
profesionales de la Salud por petróleo venezolano; el pésimo servicio de
ambulancias, que pudieron constatar al prestar ayuda a un joven accidentado.

¿Qué los ha conducido a su muy discutible conclusión? ¿Las afinidades
ideológicas?

Sabemos que, en Estados Unidos —aunque no sólo allí—, a muchos órganos
de prensa les resulta difícil juzgar con objetividad a las izquierdas.
Son los mismos que cuando escriben sobre experimentos sociales que han
costado millones de muertes, dicen sólo que se trata de “errores en la
construcción del socialismo”. En ese contexto, afirmar que La Habana es
una de las “diez ciudades más saludables del mundo” no pasa de ser un
inocente ejercicio de “periodismo” de ciencia-ficción.

Source: “Periodismo” y ciencia-ficción | Cubanet –
http://www.cubanet.org/opiniones/periodismo-y-ciencia-ficcion/

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