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La esperanza de muerte en Cuba

La esperanza de muerte en Cuba
¿Qué hacer legalmente frente a los errores médicos cuando las familias
tienen que lidiar con el dolor y la impotencia?
YAREMIS FLORES, La Habana | Septiembre 15, 2014

El doctor Abel Ramírez nunca pensó que esa noche de enero del año pasado
tendría un desenlace fatal. Su madre, Nora Hortensia, fue ingresada en
el Hospital Salvador Allende de La Habana. A las 32 horas los médicos
declararon su muerte, aunque “el diagnóstico inicial hacía predecible la
salida con vida de mi mamá”, asegura.

Ante las sospechas de negligencia por parte del equipo médico, Ramírez
inició por su cuenta, una serie de indagaciones clínicas. Se quejó ante
el ministro y otros funcionarios del Ministerio de Salud Pública
(MINSAP). Acudió al director del hospital, a representantes de la
Organización Panamericana de la Salud, a Mariela Castro como miembro de
la Comisión de Salud del Parlamento Cubano. Del Consejo de Estado
recibió el más sentido pésame, pero ninguna solución.

Denunció falta de higiene, presencia de mosquitos en el salón de terapia
de una institución receptora de casos de dengue y cólera, maltrato
psicológico, presencia de personal no calificado, negación de identidad
de participantes en los hechos, fraude en elaboración de la historia
clínica, además de mantener desaparecido dicho documento.

Ariadna Molina, ama de casa, también luchó contra lo que Ramírez
califica como “abandono de gestiones por agotamiento”. Luego de un
embarazo aparentemente normal, su bebé nació con el abdomen inflamado y
otros síntomas que la alertaron, pero los doctores le decían que todo
era normal.

Le dieron el alta. Al día siguiente el niño comenzó con cambios de
coloración y fiebre de 38 grados. Lo remitieron al servicio de
neonatología del Hospital Pediátrico Arturo Aballí. Las especialistas de
guardia dijeron que no tenía nada. Transcurrido un mes los galenos
descubrieron un tumor en el hígado con necesidad de cirugía urgente.

“Cuando salieron del salón de operaciones me explicaron algo sobre
quemaduras con ácido y otras cosas que no entendí, y veo que mi hijo
tenía una pierna vendada y le supuraba. Hubo necesidad de amputarle la
pierna. Me quejé a todas las instancias posibles, nunca pude tener en
mis manos ningún documento médico probatorio sobre lo que sucedió”,
lamentó Ariadna.

Ramírez tuvo la audacia de fotografiar la historia clínica de su madre.
Detectó que de seis páginas había aumentado a 26. La historia clínica es
el documento médico legal más importante. Es un medio de prueba y ante
una demanda o denuncia es rutinario que este sea el primer documento que
se pide.

¿Qué hacer legalmente en estos casos cuando las familias tienen que
lidiar con el dolor y la impotencia? Los médicos tienen la obligación de
reparar las consecuencias de los actos u omisiones en el ejercicio de su
profesión, según la Resolución 8 de 2005 del Ministerio de Salud Pública.

En esa resolución se dispone la creación, en las unidades del Sistema
Nacional de Salud, de las Comisiones de Ética Médica a los efectos de
iniciar expedientes de investigación a consecuencia de quejas o
denuncias formuladas por las infracciones de las normas de conducta
ética reguladas en el Reglamento Ramal Disciplinario de los Profesionales.

El error médico es de los más difíciles de demostrar en la Isla. Como en
todas las esferas de la sociedad, el paternalismo y el amiguismo hacen
posibles que hechos de negligencia e imprudencia médica queden impunes.
No obstante, en julio de 2010, al menos una docena de médicos del
hospital capitalino Calixto García fueron sancionados por un incidente
de negligencia médica con un anciano herido.

En julio de 2013 el diario Granma publicó una nota sobre la sanción a 10
médicos y funcionarios de Salud Pública por las irregularidades
ocurridas con un accidentado que requería atención de urgencia. Todo se
dio a conocer por una carta enviada por una doctora al periódico oficial.

El Dr. Ramírez también denunció su caso a un periodista de un medio
oficial, pero no recibió respuesta. Como último recurso formuló la
denuncia 11 568/14 por el delito de homicidio por imprudencia. El pasado
julio la Policía le informó del archivo del caso hasta que el MINSAP,
sin límites de tiempo, dictamine lo sucedido.

Ariadna Molina, luego de agotar todas las posibilidades internas, envió
una petición a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, pero no
recibido respuesta aún.

“¿Ha tenido usted la dicha de sobrevivir hasta los 70 u 80 años? Cuando
usted se interese por la esperanza de vida en Cuba, piense que también
han creado una para la muerte”, dice con amargura el Dr. Ramírez.

Source: La esperanza de muerte en Cuba –
http://www.14ymedio.com/sociedad/sanidad-salud-muerte_0_1634236564.html

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