Cholera in Cuba
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Ébola y cuchillo de palo

SALUD

Ébola y cuchillo de palo
PABLO PASCUAL MÉNDEZ PIÑA | La Habana | 19 Sep 2014 – 8:14 am.

Especialistas cubanos han sido enviados a luchar contra el ébola en Sierra Leona, mientras en las calles habaneras crecen las expectativas sobre la llegada al país de esa epidemia.

De ordeno y mando, 165 especialistas cubanos con una vasta experiencia en desastres epidemiológicos partirán a Sierra Leona para combatir el flagelo del ébola, como parte de una cruzada humanitaria que ha sido solicitada personalmente por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon al general presidente  Raúl Castro.

Encartonado en su gabardina, el Dr. Roberto Morales Ojeda, titular cubano de Salud Pública, hizo el anuncio en la sede de la OMS en Ginebra, acompañado de la directora general de la institución Dra. Margaret Chan, quien argumentó que dicha aportación en recursos humanos es “extremadamente generosa” y muy valiosa para contener “el peor brote de ébola que se haya producido en la historia”.

La brigada que desembarcará en las playas sierraleonesas en la primera semana de octubre permanecerá por seis meses en la región y cuenta con 62 médicos y 103 enfermeros, una suerte de dream team cuyos especialistas ―según declaración oficial― acumulan más 15 años de experiencia en estos menesteres.

El brote que estalló en África Occidental desde marzo de este año ha cobrado la vida de más de 2.400 personas y, de ellas 508 son oriundas de Sierra Leona. Acorde a los números por cada dos personas infestadas una fallece, asimismo la posibilidad de que la enfermedad se extienda a otras regiones del mundo acrecienta el peligro de mutación y transmisión más fácil del virus, vislumbrándose como una amenaza para la seguridad nacional de EEUU y otras naciones que ya resolvieron aportar cuantiosos fondos para combatir la epidemia.

Más de 3.000 soldados norteamericanos instalarán unidades de aislamiento y otros equipamientos en estas zonas para garantizar la seguridad de los profesionales, pero lo más importante, según los expertos, es disponer de más de un millar de camas.

China, la segunda potencia económica mundial, solo envió medio centenar de especialistas y un laboratorio, mientras  un número considerable de galenos voluntarios que militan en la organización Médicos sin Fronteras permanecen en África, donde  se requieren según OMS, el concurso de hasta 600 médicos y un fondo superior al millardo de dólares.

Por su parte el secretario ejecutivo de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), el señor Bernardo Álvarez, calificó el gesto del régimen cubano “de heroico”, alegando que “si hay un pueblo que ha estado presente para ayudar a los más débiles, ese es Cuba”.

Lo chocante y trascendental  de la vertical decisión es que en las calles cubanas crecen las expectativas sobre la presumible llegada del ébola y el pánico está avalado por la permanencia en el país del dengue hemorrágico, el cólera, la fiebre chikunguña, el paludismo y otras “enfermedades misteriosas” importadas por los propios médicos nacionales que cumplen “misiones internacionalistas” en Latinoamérica, África y otras regiones del mundo. Hasta la fecha, los citados flagelos no han podido ser erradicados ni controlados por el Ministerio de Salud Pública (MINSAP).

El Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK) localizado en el extremo suroeste de la ciudad ya creó las condiciones para enfrentar la posible llegada del ébola a Cuba y, según fuentes anónimas, recientemente un grupo de viajeros que arribó a la Isla ―compuesto en su mayoría por asiáticos― tras verificarse sus breves permanencias en “zonas de peligro”, fue trasladado directamente y bajo estrictas medidas de seguridad desde el aeropuerto José Martí a la sede del IPK para ser sometidos a un régimen de cuarentena no inferior a los 21 días.

En un programa Mesa Redonda, el Dr. Jorge González, director del IPK hizo públicas un grupo de medidas profilácticas y adiestramiento del personal que se encargará de atender los presumibles casos de ébola diagnosticados en la Isla, también advirtió sobre la sintomatología, pronóstico y tratamiento de la enfermedad  y, aseguró categóricamente, que “en Cuba no hay ébola”.

Voces en las calles

Según criterio de un especialista que solicitó el anonimato, este envío de médicos y enfermeros a la región ébola aumenta en 70% el riesgo de que la plaga se establezca en Cuba. A esto se suman las reiteradas indisciplinas del propio personal de salud, que viola los regímenes de cuarentena tras cumplir sus misiones en el extranjero.

Añade que las desobediencias sociales empeoran la situación, pues los ciudadanos incumplen las medidas profilácticas para el control de vectores. A lo que habría que sumar la falta de recursos y equipos para la recogida de basura y destupición de redes albañales, que provocan acumulaciones de desechos y riachuelos de aguas negras, en donde proliferan alimañas e insectos trasmisores de infecciones. (El alcantarillado de la capital fue diseñado y construido para evacuar los desechos de al menos 800.000 habitantes y hoy presta servicio a más de 2 millones. Amén del envejecimiento estructural de sus redes.)

Los servicios médicos también forman parte de las preocupaciones. El envío masivo de profesionales a Latinoamérica y en especial a Brasil ha causado recargas de trabajo a los restantes médicos que trabajan en la Isla, lo que propicia el descontrol y la evasión de responsabilidades. De igual forma, incrementa la peligrosidad el déficit de medicamentos y desinfectantes destinados a garantizar la limpieza en hospitales y policlínicos, “porque, en casa del herrero cuchillos de palo”.

“Pero el relajo generalizado es el peor achaque”, asevera el especialista. Y cita el caso de un paciente ingresado por dengue en la Covadonga  [hospital Salvador Allende], quien escapó del pabellón Martínez Villena tras desligarse del brazo un suero intravenoso que lo mantenía encamado, para asistir al estadio Latinoamericano y ver un juego de béisbol a gradas repletas.  Este paciente resultó ser una potencial fuente de contagio.

María Fonseca, un ama de casa de 54 años explica que las fumigaciones son una pérdida de tiempo.  Los trabajadores de las brigadas contra el aedes aegypti “apenas echan humo en las casas; incluso, después de esperar 35 minutos y evacuar la humareda no se aprecian los efectos”. Y aclara: “antes las cucarachas morían instantáneamente, pero ahora, las fumigaciones no les hacen ni cosquillas, porque los fumigadores trapichean con el petróleo y los insecticidas”.

Según otras fuentes, los vectores también proliferan en las instalaciones turísticas, e ilustran tal afirmación con el caso del hotel Melía Cohíba, donde las cucarachas de la especie conocida por “alemanas” pululan por todas partes.

Un turista llamado Gumersindo,  cuenta que recientemente se hospedó junto a su esposa en el hotel Havana Riviera, perteneciente a la cadena Gran Caribe. Allí un enjambre de este tipo de cucarachas por poco los levanta en peso.  Muy amablemente, la administración de hotel  les cambió de habitación, pero los insectos continuaron molestando.  “¡Joder”, exclamó, “hasta en la nevera había cucarachos!”

Tráfico de esclavos

Tras la caída del muro de Berlín y el desmerengamiento de la URSS, se produjo el vacío económico más conocido por Periodo Especial.  Fuerte impacto del que no escapó el sistema nacional de salud. Un alto porcentaje de  enfermeras eligió la prostitución como medio de subsistencia y especialistas con grados científicos estaban obligados a trasladarse en bicicletas y  a calzar zapatos rotos para ir a los hospitales.

Más adelante, los médicos tuvieron la posibilidad de ser incentivados, cuando el gobierno de Sudáfrica solicitó a Cuba profesionales de la salud con dominio  del idioma inglés, para prestar servicios en su territorio.

En Venezuela y otros países latinoamericanos, los médicos cubanos han prestado sus auxilios en regiones selváticas o urbanas con altos índices de peligrosidad y delincuencia a cambio de un porcentaje risible de divisas, el cual contrasta diametralmente con las utilidades que se embolsa el régimen.

Hoy por hoy, la exportación de servicios médicos se ha convertido en la principal industria del país, además de aportar una valiosa imagen publicitaria a una dictadura totalitaria y violadora de los derechos humanos.

El canciller Bruno Rodríguez Parrilla, siempre utiliza los infortunios de la salud pública cubana como comodín para encabezar sus discursos en la Asamblea General de Naciones Unidas, con el evidente propósito de coleccionar votos contrarios al embargo norteamericano que presiona al castrismo desde hace más de medio siglo.

Los médicos  que acumulan varias misiones internacionalistas han sido estimulados con la entrega de viviendas y el otorgamiento de cartas del Ministerio del Transporte (MITRANS) que los autorizan a comprar automóviles dentro de un valor predeterminado. Sin embargo, muchos tuvieron que apretar los dientes y guardar la citada autorización en el bolsillo como consecuencia de los irracionales precios aplicados por el Gobierno, tras el levantamiento a la prohibición de venta de automóviles de última generación, acontecida a principios de este año.

Esta fuerza esclava, que dado el peligro mortal del ébola se compara a los  kamikazes, son héroes que a su regreso encontraran el aeropuerto desierto, puesto que los dirigentes políticos que los enviaron a una probable muerte no los recibirán por temor a contagiarse con el virus.

“Lo más aberrante del caso”, indica otro opinante anónimo, “es que la inmolación de estos médicos, está destinada a reparar la imagen de una dictadura, que al igual que el ébola debería desaparecer de la faz de la tierra”.

Source: Ébola y cuchillo de palo | Diario de Cuba – http://www.diariodecuba.com/cuba/1411070300_10462.html

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