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Rapero cubano Bian Oscar Rodríguez, “El Bi”, visita Miami

Publicado el sábado, 07.26.14

Rapero cubano Bian Oscar Rodríguez, “El Bi”, visita Miami
NORA GÁMEZ TORRES
NGAMEZTORRES@ELNUEVOHERALD.COM

Bian Oscar Rodríguez, “El Bi”, es miembro del dúo más popular de la
historia del hip-hop en Cuba: Los Aldeanos. Desde que el grupo surgió en
el 2003 –con la participación de Aldo Rodríguez Baquero, “El Aldeano”–
ha producido más de 30 discos.

Su último hit, Toda una nación, sacado a raíz de un brote de cólera en
la isla, expone claramente dónde están las inquietudes de Bian. “Te
confieso, hermano, el miedo me ha invadido, no por mí, por el futuro de
tu hijo y el del mío. ¿Qué más tiene que pasar, pa’ que el pueblo
reaccione y llene el corazón del valor que perdieron los c…”, pregunta
“El Bi” mirando a la cámara.

En esta y otras canciones, estos raperos proponen una identidad
“revolucionaria” subversiva, que cuestiona el liderazgo y las políticas
de los gobernantes cubanos. Su música puede interpretarse como una forma
de práctica política en sí misma, en un contexto donde la movilización
cívica está restringida, aunque ellos se identifiquen como artistas y no
como activistas.

Pese a su discurso contestatario, en su trato, Bian no encarna el
estereotipo de rapero agresivo. Su hablar es suave, quizá el resultado
de seis años como maestro de escuela primaria. Su salario de 350 pesos
le ayudó a sobrevivir los primeros años de censura en la isla, hasta que
el gobierno le permitió finalmente viajar y presentarse en América
Latina, Europa y Estados Unidos.

Bian viene a grabar un nuevo disco con Aldo, quien se encuentra en los
Estados Unidos desde el año pasado, y a promover otros proyectos sobre
los que conversa en exclusiva para el Nuevo Herald.

¿Qué vienes a hacer a Miami?

Estoy aquí por una invitación de Cuban Soul Foundation. Vengo a hacer un
par de presentaciones y a dar unas conferencias en universidades sobre
la cultura hip-hop en Cuba. También a presentar un proyecto que estoy
comenzando que se llama Revolution.

El proyecto aspira a crear un colectivo de artistas, raperos cubanos
jóvenes, independientes, que no pertenezcan a ninguna empresa, para
darles la oportunidad de que graben sus discos en Cuba. También conozco
a muchos raperos jóvenes en Latinoamérica, y se hace difícil en Cuba la
colaboración con ellos. Se me ocurrió la idea de que yo puedo ser ese
puente que los vaya conectando, no solo a raperos sino también a
productores musicales y artistas del audiovisual. También trabajar con
raperos de Miami, latinos. La idea es crear primero un estudio donde
puedan grabar esos muchachos que están en Cuba trabajando.

¿Qué rol social está cumpliendo el hip-hop en Cuba?

Los raperos siempre tratamos los temas que no tratan los artistas de
otro género. Nosotros hablamos de lo que se vive en el barrio, de lo que
vive la gente en la calle. No todos los raperos provienen de barrios
marginales pero sí se atreven a decir lo que normalmente no sale en la
prensa. Es más una cultura underground. En Cuba no existe gangsta rap,
no hay violencia entre raperos, allá los temas tratan de crítica social
y política.

¿En qué estado se encuentra el movimiento de hip-hop en la isla?

El hip-hop siempre está atravesando períodos de crisis. Solo ha habido
pequeños flashazos buenos, en los noventa. También a inicios de los
2000, cuando nosotros empezábamos, se dio una época buena en la que
teníamos “peñas”. Ahora la estrategia que ha trazado el Ministerio de
Cultura en Cuba con los raperos ha sido institucionalizarlos. Muchísimos
raperos que tenían un trabajo superconsciente y contestatario ahora
pertenecen al catálogo de la Agencia Cubana de Rap. Y muchos raperos
jóvenes ven esto y se confunden, y piensan que esa es la salida. Mi modo
de ver la cultura hip-hop es como una cultura de resistencia, de la
calle, y para nada tiene que ver con la política cultural que se maneja
en las empresas en Cuba.

¿Tienes autorización para presentarte en Cuba?

No. Luego de dos años tratando de hacer un concierto en Cuba, logramos
hacerlo en La Tropical, el 15 de febrero del año pasado, por el décimo
aniversario del grupo, pero de esa fecha para acá ya no hemos podido
actuar más.

¿Cómo funciona la censura?

Directamente nunca nadie me ha dicho que no puedo cantar. Simplemente,
alguien me invita a una peña de rap y a mí nadie va a venir a decirme
nada, van a ir a ver al administrador del local y le dicen ‘mira, si
pones a cantar a este tipo aquí, sabes que vas botado o no vas a poder
trabajar nunca más en esto’. La gente tiene miedo de perder el trabajo y
eso, hasta cierto punto, yo lo entiendo. Pero nunca nadie del Ministerio
de Cultura o el DTI [Departamento Técnico de Investigaciones de la
policía] se ha atrevido a decirme que no puedo cantar.

Y, ¿cómo es tu relación con otros músicos en la isla?

Ninguno ha tenido una relación mala con nosotros. Los comentarios que
siempre nos hacen es que ‘oye, asere, estaba bueno el trabajo de
ustedes, pero yo, imagínate, tengo que hacer otra cosa’, siempre hacen
esa salvedad. El primero que se acercó a nosotros fue Pablo Milanés. Lo
conocimos un día que fuimos a su estudio de PM Records, luego nos invitó
a un concierto y tenemos una relación muy buena con él.

Cuando analizaba tus canciones para mi tesis de doctorado me llamó la
atención que insistías en que la crítica válida tenía que ser hecha en
Cuba. Luego de salir de la isla varias veces, ¿sigues manteniendo esa
opinión?

Cuando nosotros comenzamos a hacer música, yo ni siquiera pensé que iba
a estar aquí ahora mismo, mucho menos que mi música iba a representar no
solo a los cubanos sino a un montón de gente de otros lugares. Yo sí
pienso que el problema en Cuba es cosa de los cubanos, pero de los
cubanos que estén en cualquier lugar del mundo, en Cuba, en Miami, en
España, donde sea. Somos de ahí y ese es nuestro país. Yo veo que mi
música tiene un concepto patriótico y siempre se ha tratado de ligar el
concepto de patriotismo con el de Revolución cubana y no tiene nada que
ver. El patriotismo no tiene que ver con una definición política o con
seguir a algún gobernante. Simplemente es ese sentimiento que uno tiene
por el lugar donde uno nació y eso le toca a cualquiera que haya nacido
allí.

El discurso de Los Aldeanos es muy crítico de las políticas estatales y
ha llamado a impulsar un cambio, pero no se encuentran en las letras
propuestas sobre cómo hacerlo. ¿Crees que el hip-hop pasará de la fase
crítica a una fase propositiva?

En algún momento se llegará a esa fase, pero hay que comprender que
nosotros no somos políticos.

Pero explícame qué quieres decir pues ustedes hacen arte político…

No me refiero a la creación como tal, sino que es difícil para nosotros
proponer un cambio en el sentido de que no somos políticos…

No son políticos profesionales, quieres decir.

(Asiente) Nosotros somos gente del pueblo, que habla lo que el pueblo
siente. Tal vez pudiéramos dar una solución pero no tenemos toda la
información o todo el conocimiento como para decir, ‘esto es lo que
necesitamos’. Sí podemos dar ideas pero yo no puedo decir ‘Cuba debe ser
así’.

Es interesante notar las similitudes, por ejemplo, con el rock que se
hacía en Alemania Oriental antes de la caída del muro de Berlín. El rock
también promovía un discurso crítico pero no manejaba ideas sobre cómo
construir una sociedad diferente.

Es que, como sucedió en Alemania, me imagino, cuando todo el poder está
tan centralizado en el estado, la gente no tiene esa cultura política
que debe tener cualquier ciudadano de cualquier país del mundo para
proponer un cambio con el conocimiento que se necesita.

Se habla mucho de la reforma impulsada por Raúl Castro, pero en el campo
cultural, ¿ves una apertura?

Yo no creo que se haya dado porque hay un montón de artistas que son
censurados en Cuba y si hubiese un cambio, pues todo el mundo pudiera
trabajar y todo el mundo pudiera tener su propio espacio, donde dar sus
conciertos. Artistas que no son profesionales, pero son artistas igual,
no pueden trabajar en los lugares del estado; siempre es un problema
porque no tienes carta de trabajo. Cuando no te pueden decir otra cosa,
te dicen que no eres profesional y que no puedes trabajar. Entonces,
¿qué apertura ha habido? Todo sigue igual.

La música de los Aldeanos está en iTunes y en otras tiendas online.
¿Ustedes tienen control sobre esas ventas?

No, ahora estamos empezando a hacerlo. En Cuba no hay cultura de
mercado, la gente no sabe cómo hacer las cosas. El único modo que la
gente tiene de hacer conocer su música es grabándola y soltándola a la
calle. Muchos ni inscriben sus canciones. Sí, eres famoso, eres popular,
como quieras llamarle, pero tu música no es tuya. Ya nosotros hemos
inscrito casi todo nuestro trabajo pero perdimos mucho. Cualquiera pudo
haber cogido nuestra música; la usan para documentales sin contar con uno.

En el primer viaje que hicieron a Miami en el 2010, fueron atacados por
sectores del exilio que rechazan el intercambio cultural con artistas de
la isla. Pese a la censura, algunos medios oficiales reportaron estos
hechos en Cuba. ¿Qué pasó en ese primer viaje?

Las personas que nos hacen la invitación y nos traen aquí, no tenían
ningún plan de actividades para nosotros, ni de entrevistas. Cuando
llegamos a Miami, había un montón de reporteros, y no entendíamos nada,
no sabíamos. Y casualmente, al otro día, teníamos una entrevista en el
programa de Carlos Otero y en el de Oscar Haza en el canal 41 y nosotros
habíamos salido a visitar amigos que conocemos del barrio y no sabíamos
que teníamos la entrevista. Nos enteramos viendo la televisión, así que
imagínate tú. En la prensa cubana sacaron un artículo sobre nosotros.
Han hablado algunas veces de nosotros pero nunca se han atrevido a
hacernos una entrevista.

¿Tu proyecto sigue en Cuba?

¿Qué te puedo decir? Hasta ahora estoy allí, no sé, a lo mejor dentro de
10 años, no. El cubano, con todo lo que le han hecho ver con el lío de
la emigración, ha perdido la noción de que sí, ha nacido en un país,
pero tú tienes un planeta también. Y cada cual tiene derecho a estar
donde quiera estar. Y no por eso vas a dejar de sentir lo que sientes
por ese lugar. Hay gente que nació aquí, de padres cubanos, y se sienten
cubanos, y ese es su país.

Los Aldeanos se presentarán el 16 de agosto en La Madriguera de Miami
(7420 SW 42nd St), a partir de las 9:00 pm.

Puede seguir a Nora Gámez Torres en Twitter por @ngameztorres

Source: Rapero cubano Bian Oscar Rodríguez, “El Bi”, visita Miami – Cuba
- ElNuevoHerald.com –
http://www.elnuevoherald.com/2014/07/26/1808113/contestatario-rapero-cubano-visita.html

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