Cholera in Cuba
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Margaret Chan nos salva de la comida chatarra

Margaret Chan nos salva de la comida chatarra
La Directora de la Organización Mundial de la Salud visita a Cuba en
medio de epidemias de cólera y dengue
lunes, julio 21, 2014 | Ernesto Santana Zaldívar

LA HABANA, Cuba. – Que Margaret Chan, Directora General de la
Organización Mundial de la Salud (OMS), en esta nueva visita a nuestro
país, ponga como ejemplo el sistema de salud cubano para el resto del
mundo, desconociendo las denuncias sobre el desastroso estado de este
sector, resulta asombroso, aunque ya es una costumbre suya tan arraigada
como la de llamar Comandante en Jefe a Fidel Castro con tanta devoción
como si del Gran Timonel se tratara.

Pero que exhorte al gobierno cubano “a que no cometa los errores que
otros gobiernos han cometido en el proceso de modernización” y a que
cierre el paso a la comida chatarra porque va a hacer mucho daño a sus
niños”, suena a delirio ignorante o a sarcasmo desnudo.

Que hable así da a entender que ella sabe qué come la mayoría de los
niños cubanos; o sea, que conoce los elogios que la Organización de las
Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y del Fondo
de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) han hecho sobre los
“desvelos” del castrismo para nutrir adecuadamente a los infantes.

No debiera pedirle la Directora General de la OMS al gobierno cubano que
le cierre el paso a la comida chatarra. Debiera exhortarlo a que abra el
paso a la comida, sencillamente, y deje de distribuir tanta comida
chatarra como las croquetas que se venden en moneda nacional o el
picadillo de soya y la mortadella normados, para no hablar del picadillo
“de res” que despachan a los niños menores de catorce años y que no es
más que restos de quién sabe qué.

Con esa chatarra a veces incomestible y para colmo escasa, y otras
variantes que aparecen o se inventan porque necesidad obliga, sobreviven
nuestros niños día tras día y año tras año, presentando, por supuesto,
elevados índices de desnutrición y de anemia que oficialmente se niegan,
como se niega el hambre.

¿Y a la Dra. Chan le preocupa que en Cuba entren McDonald’s, Kentucky
Fried Chicken y Burger King? Claro, es mucho más saludable, más
naturista y más políticamente correcto que un niño desayune un minúsculo
pan duro y un vaso de agua con azúcar.

Pero esas declaraciones, aunque ridículas, no son nada tan grave como
las declaraciones que no hace. Como lo que calla, pues resulta imposible
que la Dra. Margaret Chan desconozca cuán desactualizadas están las
estadísticas sobre la situación epidemiológica que el gobierno de Cuba
informa a la Organización Mundial de la Salud, de la que ella es
Directora General.

Desde que fue nombrada en 1994 Directora de Salud de Hong Kong, su
ciudad natal, la Dra. Chan puso en marcha nuevos servicios para prevenir
la propagación de enfermedades y promover la salud, e impulsó nuevas
iniciativas para mejorar la vigilancia y respuesta a las enfermedades
transmisibles, combatiendo con eficacia los brotes de gripe aviar y de
síndrome respiratorio agudo severo. En 2003 se incorporó a la OMS y en
2005 fue nombrada Directora del Departamento de Protección de
Enfermedades Transmisibles. En 2007 comenzó a dirigir la OMS y,
reelegida en 2012, y confirmada por la Asamblea Mundial de Salud, será
Directora General de la OMS hasta junio de 2017.

Esta organización de la ONU —que define la salud como “el grado en que
una persona puede llevar a cabo sus aspiraciones, satisfacer sus
necesidades y relacionarse adecuadamente con su ambiente”—, además de
ofrecer servicios de carácter orientador y técnico, se dedica a acopiar
y difundir información sobre todo tipo de epidemias. En este trabajo se
ha destacado de tal manera que, en el año 2009, bajo mandato de la Dra.
Chan, la OMS recibió el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación
Internacional.

Pero no hay el menor indicio de que a esta alta funcionaria de la ONU le
preocupe, por simples razones de su experiencia y de la labor para la
que ha sido elegida, que en Cuba los medios oficiales oculten la
propagación de enfermedades letales como el dengue hemorrágico o el
cólera, y que la población se encuentre absolutamente en manos de la
voluntad de un gobierno que enfrenta inadecuadamente estas epidemias,
desatendiendo las condiciones higiénico-sanitarias de las comunidades, y
que, para colmo, lo primero que hace es esconder la realidad de lo que
sucede, divulgar solo algunas medidas profilácticas y mentir sobre las
cifras de enfermos y fallecidos.

No es de extrañar este silencio, sin embargo, pues ya en 2012, por
ejemplo, en una visita que coincidió con la del Papa Benedicto XVI,
Margaret Chan tenía tanto apuro por elogiar la política sanitaria cubana
que no esperó siquiera a haber salido del aeropuerto para deshacerse en
alabanzas. A la hora de irse, se llevaba un cuadro original de Flora
Font (de ascendencia china, por esa manía étnica con los visitantes
distinguidos) y toneladas de datos sobre las maravillas de la salud
pública de la Isla, faro del mundo.

Esta vez —en su tercera visita— se reunió ampliamente con sus queridos
comandantes, acompañada ahora por Carissa Etienne, directora de la
Organización Panamericana de la Salud, también una arrojada admiradora
del querido Comandante en Jefe y Compañía, esos ancianos que le han
hecho comer a la Dra. Chan —y a otros muchos de apetito parecido— la
chatarra de que a sus años, y a estas alturas, ellos se encuentran “en
proceso de modernización”.

Source: Margaret Chan nos salva de la comida chatarra | Cubanet –
http://www.cubanet.org/actualidad/actualidad-destacados/margaret-chan-nos-salva-de-la-comida-chatarra/

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